La amabilidad como sello de carrera
Encontré una cita que me pareció extraordinaria:
"La amabilidad funciona. Es como un bumerán; siempre regresa a ti incluso si viene de una persona distinta a la que recibió tu buen gesto".
Encontré esta idea en el libro Capitalizing on Kindness de Kristin Tillquist. Me parece una idea muy poderosa pues hoy más que nunca necesitamos esos toques de humanidad en todo lo que hacemos. La amabilidad y la consideración se notan no solo por los más cercanos a nosotros, sino por mucha gente que no imaginamos que nos puede tomar como referencia.
Uno de los eventos más interesantes en la sucesión imperial romana tiene que ver precisamente con la amabilidad. El emperador Adriano no tenía sucesor por línea directa. Ya había decidido adoptar a Marco Aurelio para sucederlo, pero sabía que era demasiado joven. Pensó que una figura de mentor podría servir al futuro César como una transición y oportunidad para formar con más detalle su carácter. Esa figura de maestro y guía recayó en Antonino Pio, senador y cónsul.
Lo más interesante de esta designación es como Adriano evaluó la capacidad del futuro emperador para ser un guía y líder. La historia cuenta que Adriano vio a Antonino ayudando a su anciano padre a caminar. Este evento le mostró las características de respeto, paciencia y templanza que seguramente consideró necesarias para el futuro reinado de Marco Aurelio. Y no se equivocó. Antonino fue maestro del futuro rey filósofo por más de 20 años y sus enseñanzas fueron recordadas por su hijo adoptivo en una lista significativa en su obra Meditaciones.
Si un gesto sencillo como ser considerado con un anciano puede cambiar de tal manera un destino personal y profesional; ¿Qué podríamos lograr nosotros si adoptamos la amabilidad como un hábito y una constante de nuestra marca personal?
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