Rendirte y retirarte
Rendirte es el único camino que no lleva al crecimiento.
Rendirte implica renunciar a la búsqueda de alternativas.
Rendirte implica decir a tu mente y a tu corazón que estás indefenso ante las circunstancias.
Rendirte implica dejar la responsabilidad de construir tu vida a los eventos e impulsos del destino.
Rendirte es negar tu condición de guerrero y constructor de tu propia vida cediendo el derecho de construir una historia memorable.
Retirarte, en cambio, es entender con sabiduría que hay caminos mejores y que sueltas un plan que reveló limitaciones insalvables.
Retirarte significa evaluar y entender la realidad para saber que tus recursos tendrán un mejor uso en nuevos proyectos y que renuevas tu fuerza al cambiar el rumbo.
Rendirte te deja en el papel de víctima.
Retirarte te pone en el papel de estratega dispuesto a seguir avanzando.
Rendirnos no debe ser opción si queremos una vida de la que nos sintamos orgullosos.
Retirarnos en cambio debe ser una herramienta para rediseñar planes y al mismo tiempo reconectar con nuestra mejor versión.
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Imagen de Kusal Darshana en Pixabay



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