Satisfacción como enemigo
- Miguel Angel Cardona
- hace 19 horas
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De mi pasada publicación sobre P&G mencionaba la cita del ex CEO de la empresa, Neil McElroy sobre progresar estando insatisfecho.
Quiero profundizar un poco en esta idea.
La satisfacción consistente nos vuelve complacientes.
La satisfacción consistente reduce nuestra adaptabilidad y hambre de innovación.
La satisfacción consistente nos lleva a relajar nuestra tolerancia sobre la calidad.
La satisfacción consistente mina nuestra disciplina para mantenernos en una trayectoria de crecimiento a largo plazo.
La satisfacción es buena y natural después de un logro.
Pero como todo en la vida, el logro o una meta alcanzada es solo un momento.
Uno de nuestros directores en Tec de Monterrey hacía conscientes a los futuros egresados que su graduación era solamente el momento donde recibían su título de manos del rector.
Después de ahí, había que celebrar y cambiar la perspectiva hacia los siguientes retos: La vida laboral.
Creo que esto se conecta con esa alerta. No permitamos que la satisfacción nos robe el deseo de competir, el deseo de mantenernos vigentes y adaptables al mundo. Solamente con esa chispa de no sentirnos conformes siempre encendida podremos modelar nuestra realidad y agregar más valor a los que nos rodean.
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Imagen de Ben Kerckx en Pixabay



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