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  • Miguel Angel Cardona

Pecados del liderazgo: Ser inflexible

Ser líder quiere decir que tienes una máxima responsabilidad: Llevar a buen destino a tu equipo en cuánto al logro de resultados y la forma de llegar a ello. Pero esa responsabilidad no quiere decir que tengas la máxima y única autoridad para evaluar la realidad y decidir sobre ella. A lo largo de la historia, países y organizaciones han terminado con fracaso sus proyectos cuando los líderes comienzan a creerse infalibles. El éxito alcanzado tiene el riesgo de reforzar nuestra seguridad al grado de creernos invencibles. Eso es la puerta a la arrogancia que cierra la escucha a nuestro equipo y a cualquiera que nos acompaña buscando una meta.

El éxito es solo un momento igual que el fracaso y se debe vivir como tal; un estado para seguir avanzando o corregir a tiempo para asegurar el bienestar del proyecto. Si solamente tú tienes las respuestas no hay crecimiento dentro de tu equipo. Si no nos abrimos a ser cuestionados; no tendrá nuestro equipo ideas de mejora que aportarnos. Y si no promovemos las ideas y el cambio, nuestros equipos se aburrirán y se irán en el mejor de los casos. En el peor de los casos, el equipo puede trabajar en tu contra de manera velada porque ya no hay alineación ni credibilidad con el líder. Por eso jamás se debe permitir al líder cegarse por el convencimiento de un buen momento. Un líder consciente debe recordar que un éxito enseña el camino a la competencia por el que habrán de seguirnos para emularnos. El líder debe mantenerse flexible y abierto a escuchar a su equipo, proveedores, clientes e incluso actores fuera de la industria para detectar esas señales sutiles que abriguen riesgos u oportunidades. El líder flexible mantiene su capacidad de respuesta al entorno, así como su capacidad de innovar e inspirar a su equipo.



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