Elegir con consciencia y propósito cada palabra y cada idea
- Miguel Angel Cardona
- hace 4 días
- 1 Min. de lectura
Hace casi 3 años escribí por primera vez en el blog sobre una idea que aprendí de una gran líder: "No hay palabras inocentes". Es una frase que he usado en múltiples ocasiones en talleres de comunicación en el ámbito empresarial. La semana pasada me encontré un gran recordatorio de esa idea, de nuevo de la autora Gia Moretti en su bello libro De: Dios, Para: Ti:
"Tus palabras tienen poder. Puedes levantar o destruir, sanar o herir, abrir puertas o cerrarlas para siempre. No subestimes lo que sale de tu boca porque cada palabra deja huella en los corazones que la reciben".
La autora profundiza al señalar que la forma en la que hablamos refleja lo que hay en nuestro corazón. Estas ideas me llevan a enfatizar que no podemos ser descuidados. Es muy caro en todos los sentidos dejarnos llevar por nuestros impulsos tanto en el contenido, como en la forma de expresarnos con nuestra familia, clientes, equipo de trabajo.
Y agrego a la cita de la autora que las palabras no solo dejan huella en los corazones. También dejan un tatuaje mental que puede impulsar el carácter o enterrar las expectativas de una persona. Nuestras palabras son un instrumento más poderoso de lo que pensamos. Y el mejor uso que podemos darles es honrar el primer consejo de Miguel Ruiz en su fantástico libro Los cuatro acuerdos: Ser impecable con nuestras palabras.
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Imagen de christopher Walkey en Pixabay



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