Ceguera selectiva
- Miguel Angel Cardona
- 25 jul
- 1 min de lectura
Debemos tener cuidado de las tendencias y de nuestro ego.
El tener una cadena de victorias no quiere decir que jamás perderemos.
El tener una racha sostenida de mal desempeño no quiere decir que carezcamos de puntos de mejora.
Nuestra experiencia y conocimiento no nos hace infalibles ante cambios del entorno o nuevas reglas del juego.
El no atrevernos a cuestionar la validez de nuestras ideas causa ceguera selectiva.
El pensar que toda la responsabilidad de un mal resultado es de todos y del contexto, menos de uno mismo es una señal peligrosa para el liderazgo.
Significa que estamos tan centrados en nosotros mismos que empezaremos a ignorar por instinto aquellas cosas que vayan contra nuestras ideas y modelos mentales.
En el ámbito de las neurociencias se habla del sesgo de confirmación. Solamente buscamos y aceptamos aquellas cosas que validan nuestro punto de vista. Defendemos con vehemencia nuestros argumentos sin abrir la posibilidad a que podamos estar omitiendo algo útil para encontrar mejores caminos.
Esto es parte del lado B del liderazo, como mencionábamos mi amiga coautora, Ana María Favela y un servidor en nuestro libro, El Rumbo Es Otra Cosa. El líder debe ser el el primero en cuestionarse y retarse para mantener la lente de su perspectiva lo más clara y objetiva posible. Tengamos cuidado de este tipo de ceguera que es muy peligrosa para nuestras carreras y nuestras relaciones.
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