Perspectiva elegida
- Miguel Angel Cardona
- 6 ago
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Hay que preguntarnos: ¿Qué nos gusta recordar de nuestro pasado?
Tendremos de manera natural dos opciones.
Podemos recordar aquello que hemos ganado, lo que hemos aprendido y nuestros avances en las diferentes esferas de nuestra vida.
La otra opción es recordar aquello que se fue, lo que no hicimos o lo que nos causó dolor.
En el primer caso, los recuerdos nos traerán paz, sabiduría y confianza en lo que hemos alcanzado. El pasado así será una reafirmación de que estamos aplicando nuestros dones para forjar un camino valioso.
En el segundo caso, estaremos causando con nuestros recuerdos depresión, frustración y enojo. Estaremos sembrando dolor y miedo para nuestro presente y nuestro futuro. Si recordamos para lamentarnos en vez de agradecer, anularemos la capacidad de ver belleza y posibilidades en nuestra vida.
Por eso debemos recordar la lección del emperador Marco Aurelio: "Tu alma toma el color de tus pensamientos". Elijamos conscientemente que el pasado sea un maestro y nunca una carga para nuestro crecimiento.
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