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Paranoia estratégica 

  • Miguel Angel Cardona
  • hace 34 minutos
  • 2 Min. de lectura

Una de las facetas más interesantes de Napoleón como líder era su constante sentido de alerta. Décadas antes de que Andy Grove, CEO de Intel, acuñara la frase de "solo los paranoicos sobreviven", el afamado militar francés ya ejercía un sentido de urgencia y de constante vigilancia sobre sus tropas. Napoleón buscaba estar preparado para responder de manera efectiva y eficiente. Y sin duda eso fue lo que le valió grandes victorias en el momento más alto de su carrera. De acuerdo con Ryan Holiday en su libro La llamada del coraje, el general y emperador preguntaba de forma constante: "¿Y si el enemigo apareciera ahora delante, y si aparece por la izquierda, o por la derecha?". Este constante ejercicio de escenarios y capacidad de ejecución evitaba que su ejército pudiera decir: "No contemplé esa posibilidad". 

 

Esta idea podemos conectarla con la premeditación de los males de Séneca. Los estoicos decían que el golpe menos previsto es el que duele más. Y es el golpe del que será más difícil recuperarse pues hará más daño por nuestra falta de previsión. En ese sentido, como sugiere Holiday, el cometido del líder es pensar lo impensable. En términos de estrategia corporativa moderna, el líder debe pensar como ajedrecista con una visión de 4 o 5 movimientos adelante. Solo de esta forma podrá aprovechar mejor el contexto y sus propios recursos. 

 

Si nos preparamos para los escenarios más adversos y logramos gestionarlos con éxito, cualquier otra combinación de eventos nos será favorable. Eso exige esta paranoia estratégica que nos haga más flexibles, más resilientes y también más fuertes para prevalecer en diferentes entornos. 

 

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Image by Marco Federmann from Pixabay


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