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  • Miguel Angel Cardona

Cuidar nuestras palabras

Hay dos ideas que nos recuerdan el peso e implicación que tiene todo lo que digamos. No solo el contenido es relevante. La forma sin duda también tendrá una gran influencia. Por eso debemos ser responsables de todo lo que expresemos:

Zenón, uno de los principales pensados estoicos decía que "Es mejor tropezar con los pies que con la lengua". Su idea tan sencilla encierra una verdad poderosa. Podemos levantarnos de un tropezón, limpiarnos y seguir adelante. No habrá grandes consecuencias más allá del malestar momentáneo. Pero si tropezamos con la lengua, el efecto de onda de nuestras palabras es mucho más perdurable sin duda. Esto mismo lo confirmaría muchos años después Stephen Covey, autor y pensador de liderazgo mundialmente conocido.

Covey nos dejó la siguiente idea que sin duda conecta con Zenón: "Las palabras son como huevos lanzados desde una gran altura. Es tan imposible retirarlas como ignorar el caos que han generado al caer". Si decimos algo en un momento que perdemos nuestro autogobierno, podemos dañar una relación, perder un negocio de forma permanente y erosionar nuestra reputación. De la misma manera, un elogio dicho a la ligera y sin precisión no será tomado con seriedad. Habremos perdido la oportunidad de reforzar oportunamente una conducta.

Por eso, ser un buen comunicador implica responsabilidad y consciencia situacional en todo momento. El mejor comunicador tendrá claro lo que quiere generar y el efecto de su mensaje no solo en el receptor, sino en quien le rodea.

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Imagen de Suzy en Pixabay


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