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  • Miguel Angel Cardona

La vocación se nota

Hace algunos días leí de nuevo sobre el concepto de Ikigai; palabra japonesa que define el propósito de nuestra vida. De manera muy resumida podemos verlo como el cruce entre aquello que nos interesa, o más aún que nos apasiona, aquello en lo que tenemos habilidad y aquello que es una contribución al mundo. La combinación de estos elementos de manera armónica no parece algo sencillo de lograr. Sin embargo, si observamos con cuidado hay ejemplos muy cercanos de los que podemos aprender.

 

Esta noche he tomado un vuelo y me encontré con tal vez el mejor servicio que haya experimentado en muchos años por parte de una sobrecargo. La frecuencia con la que estaba a cargo de nosotros como pasajeros me sorprendió. Y no solamente inspeccionaba si todo estaba en orden. Le escuché una pregunta en varias ocasiones al dirigirse a los pasajeros: ¿Qué les falta?

 

No pude pasar por alto esta voluntad de servir y esta actitud positiva. Fui a felicitarla y a confirmar que no solo le gusta su trabajo. Lleva haciéndolo 33 años. A pesar de que portaba cubrebocas, la sonrisa y el orgullo de hacer sentir especiales a sus viajeros se le nota. Creo que ella no hace un trabajo, vive una vocación. Y si ha logrado forjar una carrera exitosa en una industria volátil como la aviación es porque está logrando su Ikigai. Estoy seguro que esta sobrecargo de Aeroméxico es un ejemplo para sus compañeros. E igualmente estoy seguro que la mía no es la primera, ni será la última felicitación que reciba en la semana.

 

Cuando destilamos esa voluntad proactiva por hacer más allá de lo que nos pide nuestro trabajo, nos volvemos significativos e inolvidables. No debemos olvidar esta lección de esta brillante colega del mundo de la aviación.


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Imagen de Mircea Iancu en Pixabay

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