La prisa y sus costos
- Miguel Angel Cardona
- hace 1 día
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No permitamos que la prisa de implementar una decisión anule los pequeños detalles que generan buenas experiencias en el proceso.
El cumplir plazos de manera atropellada siempre generará riesgos y reprocesos en diferentes áreas y con grados diversos de impacto.
Además, la prisa eleva nuestro estrés, muchas veces de manera innecesaria.
La prisa proyecta una imagen de poca organización que resta a nuestro liderazgo.
El ritmo rápido y el avance continuo no debe confundirse con una avalancha imparable y desornada.
Salvo casos de emergencias vitales, en la mayoría de las situaciones actuar con un ritmo natural y sereno trae múltiples beneficios.
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