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  • Miguel Angel Cardona

Fuentes de calma

Estoy llenando desde el inicio del año mi ejemplar de The Daily Stoic, de Ryan Holiday, uno de mis autores favoritos.


El ejercicio de llevar un diario con preguntas de reflexión me parece de lo más interesante. Te obliga a conocerte y te obliga a valorar tus prioridades, a evaluar tu forma de pensar respecto a tus retos.


Una de las preguntas que más hizo eco conmigo sobre las primeras fechas que el libro invita a llenar fue esta: ¿Dónde encuentro la calma? No es una interrogante que podamos tomar a la ligera. Todos necesitamos momentos para aclarar nuestra mente. Todos necesitamos alguna circunstancia en la que podamos centrarnos de nuevo en nuestra mejor versión. Además, si conocemos estos lugares o condiciones que nos conectan de la mejor manera, podemos rápidamente retomar nuestro autoliderazgo.


¿Dónde podemos encontrar calma? Te comparto algunas sugerencias:


Al respirar, al simplemente detenernos y en silencio hacernos conscientes de esta función fundamental de nuestro cuerpo. Por eso ponen este simple concepto como la base de la meditación.


Al leer un libro físico, ya que nos obliga a sumergirnos en el contenido o en la trama de los personajes sin ninguna distracción a mano como puede ser un teléfono inteligente.


Al hablar con un amigo o un ser amado, pues podemos por la simple conexión sentir confianza y apertura para recuperarnos de un momento crítico.


Al caminar, ya que le damos espacio a nuestra mente para vagar con más libertad que estar enfocada en resolver un problema. El caminar en silencio nos abre a las perspectivas de nuestro diálogo interno.


¿Cuáles son tus fuentes de calma?


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Imagen de Antonio López en Pixabay

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