En estos tiempos es clave platicar y aprender sobre finanzas personales. El no hacerlo nos deja a merced de los elementos del entorno a nivel doméstico e internacional. Leí recientemente a la autora y columnista Regina Reyes-Heroles que dice "El dinero no nos da la felicidad, pero sí tranquilidad". Creo completamente en esta frase porque la tranquilidad que nos brindan los recursos monetarios disponibles yace en las opciones que genera. Tener recursos financieros nos da un margen de maniobra ante entornos de riesgo y nos da valioso espacio para pensar nuestro siguiente paso.
El dinero como elemento de tranquilidad nace de algunos elementos clave del plan financiero personal. Creo que los primeros elementos son el orden y la visibilidad. Tomar el tiempo para crear un esquema que nos permita llevar nuestras cuentas de forma frecuente nos dará consciencia situacional para decidir mejor. Pero ningún esquema será efectivo si no tenemos consistencia para revisarlo y actualizarlo. Para que nuestras finanzas personales nos den tranquilidad, deben ser un hábito de trabajo semanal o quincenal al menos. Esta consistencia se conectará necesariamente con el compromiso que definamos para nuestros planes financieros. Es ahí donde entran los objetivos a corto y mediano plazo que nos permitan mantenernos enfocados.
Desde donde estemos en este momento, vale la pena buscar esa tranquilidad. Sabiendo el punto de partida de nuestros recursos monetarios tendremos la libertad para idear la mejor ruta hacia el destino financiero que queramos.
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