Bienestar: No subestimemos el sueño
- Miguel Angel Cardona
- 16 ago
- 2 min de lectura
En el mundo laboral una de las primeras cosas que sacrificamos en aras de los resultados es nuestro tiempo de descanso. Pensamos que a mayor número de horas tendremos mayor productividad y resultados. Sin embargo, en este aspecto de nuestro desempeño ocurre lo mismo que en la economía: Se presentan rendimientos decrecientes. Con esto quiero decir que el aumento de horas sin descanso que sigamos trabajando no siempre será proporcional al aumento de resultados y calidad que estamos buscando.
En una epoca en la que las empresas se preocupan más por el desempeño óptimo del personal, no solo el ambiente laboral y la infraestructura juega. En los hábitos que tiene cada uno de nosotros las palancas de sueño y alimentación merecen toda nuestra atención y compromiso. Y de hecho están ampliamente conectadas entre sí. Nuestros patrones de horario y contenido de la alimentación impactan en el sueño.
Hay algunas reglas muy sencillas que juegan a nuestro favor para que el sueño nos de el mayor retorno de recuperación y renovación. Algunos autores hablan de no consumir ningún alimento después de las 7 de la noche. Otros hablan de que no debemos consumir alimentos dentro de las 3 horas antes de dormir, no debemos ingerir bebidas dentro de las 2 horas previas al sueño y debemos minimizar o eliminar (idealmente) el uso de pantallas en la hora previa a descansar. Son cuestiones muy sencillas que podemos ir sistematizando.
Y ¿Por qué se le da tanta importancia a este aspecto de nuestra vida? Entre múltiples lecturas que he disfrutado sobre el tema creo oportuno centrarme en 4 funciones clave del sueño:
Primero facilita el descanso reduciendo el cortisol y permitiendo la renovación necesaria de todas nuestras funciones.
En segundo lugar, el sueño favorece la sincronización hormonal, de acuerdo con la psicóloga María Luisa Ferreros. Y esto es clave para que nuestros estados de ánimo estén en equilibrio durante el día. La falta de sueño nos vuelve irritables.
En tercer lugar, y esta función me parece algo que subestimamos especialmente, el sueño ayuda al aprendizaje y a la memoria. En las fases de sueño más profundo nuestro cerebro fija y ordena la información. El no dormir compromete no solo nuestra retención sino nuestro funcionamiento cognitivo en su conjunto.
Y finalmente, el sueño ayuda a la segregación de la hormona de crecimiento favoreciendo el equilibrio físico y mental.
Por lo tanto, seamos cuidadosos de este ciclo de mantenimiento y renovación que aporta a nuestro corto y largo plazo con nuestro mayor potencial de desempeño.
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Imagen de Leo Calderón en Pixabay



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