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  • Miguel Angel Cardona

Un superpoder a practicar

Ahora entiendo y conecto porque los procesos de estrategia al igual que planes de vida y carrera empiezan con un elemento en común: La visión. Hace algunos años, escuché que lo que vivimos existe dos veces: Primero en nuestra mente y posteriormente en nuestra realidad física. Nuestros pensamientos y creencias si condicionan nuestras decisiones e incluso nuestras emociones. Por ello debemos ser cuidadosos e intencionales en lo que construimos con ellos.


Una de las formas de asegurar ese buen manejo de nuestra mente es ejercitar nuestra visión. Las grandes empresas y los grandes líderes inician sus procesos de transformación organizacional o personal de la misma forma: Fijando un norte estratégico que se convierte en una aspiración a ganar. Esta visión no es solamente una idea que se plasma en un par de líneas para inspirar acciones. Debe tener una lógica que le permita alinear esfuerzos de todos en el equipo y construir un eje de decisiones coherentes para los planes a largo plazo.


Por eso me parece muy poderosa la idea de Michael Hyatt, autor de The vision driven leader, libro en el que propone escribir un guión de visión. De esta manera, se vuelve más tangible lo que queremos lograr y es más fácil integrar este concepto con nuestros planes. En los últimos años desde que leí su libro, he incorporado su conocimiento al primer paso de la planeación estratégica que es la definición de misión, visión y propósito. Para fines de recordatorio, con gusto señalo los puntos principales que el script (guión) de visión debería contener:

  • El futuro de tu equipo: Inicias con este elemento pues es la base de tu estrategia. Puedes pensar en la habilidades que necesitará y en cómo estará distribuido para asegurar la misión de la empresa.

  • El futuro de tus productos: Habla de las características y evolución de tu promesa de valor para ser la mejor opción para los clientes.

  • El futuro de tus ventas y marketing: Habla de tus estrategias para posicionar el producto y tus canales de distribución.

  • El futuro de tu impacto: Habla de como se verá tu empresa en términos de indicadores como la dimensión financiera, participación de mercado, etc. También se puede profundizar en qué significará para tu equipo y comunidad el lograr tu visión.

Estos elementos los puedes adaptar a tu planeación personal pensando en tus principales aliados o mentores (equipo); tus habilidades y conocimientos para destacarte (producto - marca personal), tu forma de exponerte ante tus públicos de interés (ventas y marketking), así como los indicadores que te dirán que alcanzaste tu destino (impacto). Con esta información y ejercicio que incluya a nuestro equipo podremos hacer de una visión un verdadero foco orientador que agrupe lo mejor de nuestro talento para lograr lo que soñamos.


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Imagen de Bruno Henrique en Pixabay




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