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  • Miguel Angel Cardona

Tiempo de valor


Kevin Kruse, autor y experto en temas de productividad y liderazgo, escribió en su libro 15 Secrets Successful People Know About Time Management una cifra significativa: 1,440. Estos son los minutos que tenemos cada día disponibles. Podemos usarlos para crear, para conectar o podemos desperdiciarlos de manera intencional si no tenemos claridad de lo que queremos para nuestra vida. Cuando leí este libro hace algunos años, reflexioné también sobre el hecho ineludible del viaje que todos estamos viviendo. Dado que somos pasajeros y no podemos detener esa sucesión de minutos, debemos ser conscientes también de las razones o momentos que no deben formar parte de nuestro uso de tiempo.

Dedicar el tiempo a responder una crítica en vez de escuchar para aprender de ella es una pobre inversión de tiempo. Dedicar el tiempo a responder a un comentario reactivo de otra persona solo para demostrarle que no tiene razón o que nos molestó es una pobre inversión de tiempo. Crearemos un mal momento para las dos personas y tardaremos más tiempo en recuperarnos del mismo y seguir adelante con lo que es importante. Dado que todo es pasajero, también podemos usar nuestro tiempo sabiamente para procesar de forma inteligente los retos. Una de mis recetas favoritas en este sentido viene del presidente Abraham Lincoln. Este líder histórico de los Estados Unidos de América tenía una costumbre poderosa: Escribir sus agravios y molestias.

Donald T. Phillips, en su libro Lincoln on Leadership; relata que el presidente era muy autocontrolado. Escribía largas cartas de respuesta a sus críticos aunque rara vez dichas cartas eran enviadas. Estas cartas eran un desahogo inteligente para manejar la presión con aplomo. De igual manera hacía con algunos de sus generales y tras dichas reflexiones tenía una perspectiva más clara para reconvenirlos de manera constructiva acorde a sus metas.

Creo que este es uno de los momentos claves de un buen liderazgo. Debemos hacer actividades de alto impacto, actividades que sean multiplicadoras para nosotros y para los demás. Si podemos por una conexión, un correo o una llamada desatar un beneficio a largo plazo; ahí debe estar nuestro tiempo y nuestro foco. Si podemos dedicar unos minutos a escuchar a otra persona para que pueda desahogarse y con ello recuperar su mejor versión y su mejor potencial; ahí hay una buena inversión de tiempo. Como líderes debemos distinguirnos por nuestra filosofía para manejar el tiempo de forma que cada decisión deje una huella positiva. Si como en las empresas, lo que hacemos define nuestra identidad, nuestra esencia; con nuestro tiempo no es excepción. El uso y consciencia de nuestras decisiones sobre nuestro tiempo definirá siempre nuestro presente y futuro en relaciones, retos y resultados.


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