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  • Miguel Angel Cardona

Evitar las quejas

La queja es el estado más nocivo para la productividad y el bienestar.

Su efecto se siente con más fuerza cuando hacemos de la queja nuestra bandera para distraernos de nuestros deberes.

La queja como modo de vida contamina nuestro lenguaje y nuestra percepción de los eventos.

Y todavía más delicado es el hecho de que una vida basada en la queja nos aleja de las personas que más nos pueden agregar valor, pues la queja aniquila la energía de la posibilidad y la voluntad.

La queja ve limitaciones y excusas limitando el potencial para avanzar.

Quejarse no es solamente decir lo que está mal. Es quedarse anclado en ese sentimiento no viendo más allá lo que se puede hacer para mejorar.

Si queremos evitar el veneno de la queja, debemos practicar la asertividad.

Podemos decir lo que falló; podemos hablar de sus efectos. Es bueno y oportuno hacerlo.

Pero al terminar de enumerar las fallas, nuestra mente debe tener listo el siguiente paso.

Debemos prepararnos mental y físicamente para solucionar.

Y al definir nuestro curso de acción debemos avanzar con compromiso para que la queja no nos detenga en nuestro aprendizaje y evolución.

De esta forma viviremos con menos quejas y más foco en lo que nos hace productivos y efectivos.

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Imagen de Ryan McGuire en Pixabay

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