El costo del arrepentimiento
- Miguel Angel Cardona
- 13 jul
- 2 Min. de lectura
El arrepentimiento es una de las perspectivas más nocivas para el crecimiento personal.
Si hablamos de que la vida florece al igual que el éxito con la creación de valor, no encuentro en el arrepentimiento ninguna cualidad que permita cumplir con esta idea.
El arrepentimiento no sirve ni a la persona que lo vive y mucho menos a quienes le rodean.
Veamos algunos de los costos dañinos de este concepto para que podamos prevenir y detener sus efectos cuando estemos ante un desafío:
El arrepentimiento te condena a no vivir las oportunidades y regalos del presente.
Te ancla en decisiones que en la mayoría de los casos ya no puedes revertir, a menos que sea a un costo muy alto. Y si tuviste beneficios de esas decisiones, el arrepentimiento no te permitirá verlas.
El problema de esta perspectiva nublada es que el arrepentimiento no te dejará construir futuros, a menos que decidas abrazar el destino que hoy tienes. El arrepentimiento es enemigo del establecimiento de una visión y de una hoja de ruta para modelar un mejor presente.
El arrepentimiento roba tu energía sin ningún posible beneficio.
Si dicen que la depresión es exceso de pasado y la ansiedad exceso de futuro, el arrepentimiento te atormentará al tenerte girando sobre lo que ya viviste o sobre lo que no elegiste. Y algo más grave es que el arrepentimiento manifestado de manera frecuente podrá manifestar en tu cuerpo otros malestares pues tus pensamientos alteran tu química y sus reacciones.
Si eso no es suficiente daño, el arrepentimiento agriará tu actitud, alejándote de quienes trabajan con una mentalidad de crecimiento y posibilidades. En la vida, en los equipos y en las organizaciones necesitamos la visión crítica del aprendizaje para innovar y avanzar, pero no la carga infecciosa del arrepentimiento.
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Imagen de Małgorzata Tomczak en Pixabay



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