Perspectiva ante los retos
- Miguel Angel Cardona
- 11 ago
- 1 min de lectura
Una calamidad puede ser más grande o pequeña en función de tu perspectiva.
Magnificar un momento difícil con derrotismo no ayuda en nada a resolverlo.
De hecho nos paraliza más y nos impide ver alternativas.
Hay que distinguir siempre entre los hechos y nuestras interpretaciones para conservar la posibilidad de resolver problemas.
Podemos siempre distinguir a partir de dos preguntas: ¿Qué sucedió? Y ¿Qué significa este evento para mí o para los participantes? Con esa simple división recuperamos la distancia para definir acciones claras que nos pongan en movimiento.
Otra pregunta importante que hacer después de las anteriores es: ¿Qué puedo hacer en este momento para avanzar? Esto llama simplemente al sentido práctico. Y de ahí incluso podríamos profundizar preguntando ¿Qué quiero hacer realmente en este momento? Esta pregunta también nos ayuda a ser conscientes de nuestras emociones.
Si podemos ver a través de los inconvenientes para encontrar lecciones y caminos, significa que estamos creciendo. Con estos ejercicios nos enfocamos en lo esencial y en lo viable para superar más rápidamente cualquier prueba.
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