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No confundamos reacción y respuesta 

  • Miguel Angel Cardona
  • 11 ago
  • 1 Min. de lectura

Aunque son conceptos muy cercanos, en su implicación y gestión son muy distintos.

El conocer la diferencia nos hace líderes más conscientes y más efectivos tanto con nosotros como con nuestros equipos.

 

La reacción es nuestro instinto con su manifestación más primaria, y en muchos sentidos sin medir conscientemente las consecuencias de sus acciones. La reacción no piensa a largo plazo. De hecho, si la reacción es desmedida tendrá que reparar y habrá lastimado nuestra reputación.

 

La respuesta es un ejercicio de reflexión y diseño intencionado de lo que queremos lograr con nuestras acciones en el sentido más amplio (palabras, lenguaje no verbal, determinaciones, etc). La respuesta entiende más el entorno, lo que está en juego y puede visualizar más de un camino hacia la solución. La capacidad de respuesta permite conducir y enfocar la energía constructivamente.

 

Creo que por eso se dicen frases como "equipo de respuesta a la emergencia" en vez de "equipo de reacción a la emergencia". Un equipo que da la vuelta a un resultado adverso en medio de restricciones de recursos como el tiempo es un ejemplo de respuesta, no de reacción. La reacción nos despierta pero la respuesta nos dirige. En todo momento necesitamos la chispa de alerta de la reacción pero la capacidad estratégica de la respuesta.

 

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Imagen de Pexels en Pixabay

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