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  • Miguel Angel Cardona

Memento Mori: Lección para priorizar

Hace casi 2 años publiqué mi primer post sobre la lección estoica de Memento Mori: Meditar sobre nuestra mortalidad. Creo que esta idea nos conecta con aquella que compartió Steve Jobs en su famoso discurso de graduación en la Universidad de Stanford: "Si vives todos tus días como si fuera el último, un día ciertamente estarás en lo correcto". Ya en sus palabras, el cofundador de Apple también diría: "La muerte probablemente sea el mejor invento de la vida. Es su principal agente de cambio".

 

Cuando meditamos sobre esta idea nos damos cuenta de lo siguiente:

 

No hay tiempo para discusiones sin sentido, o para probar que tenemos razón solamente para satisfacer nuestro ego. Una vez un experto en desarrollo personal planteó en un seminario que a veces hay que escoger entre ser felices o tener razón. Creo que muchos escogeríamos sin dudar la primera alternativa.

 

No hay tiempo para vivir sin intenciones u objetivos claros. El tener un norte o una hoja de ruta nos hace conscientes de que estamos aprovechando el tiempo en actividades significativas para nuestro presente, o mejor aún para nuestro futuro. El concepto de memento mori es un excelente recordatorio para evitar el piloto automático que nos desenfoca de lo esencial.

 

Sobre todo, usemos este concepto para asegurar que cualquier momento de la verdad, cualquier interacción con un cliente, un ser amado, un amigo o un alumno, sea una oportunidad para ser inolvidables dejando un legado positivo a quienes nos acompañan en esta vida.

 

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Imagen de Steen Jepsen en Pixabay

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