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  • Miguel Angel Cardona

Hábitos de liderazgo: Enseñar y formar

Si queremos formar mejores líderes, tenemos que hacer el esfuerzo consciente de compartir nuestro conocimiento y asegurar que pueda ser aplicable. La transmisión de conceptos es apenas el nivel básico para formar personas de manera perdurable. Necesitamos explotar las asociaciones de conceptos con la vida cotidiana para generar un aprendizaje de largo plazo. En esta ocasión quiero sugerirte guías para ser más efectivo como formador y áreas en las que puedes elegir centrar tus esfuerzos de desarrollo de tu equipo.

Peter Hollins en su libro How to teach anything, habla de enfoques con los cuáles se asegura una mejor transmisión del conocimiento. Podemos usar un enfoque constructivista. La forma más simple de traducir este término es como llevamos a las personas desde los conceptos más simples hasta los más complejos. Un arquitecto comenzará por el dibujo técnico en su etapa de estudiante antes de encargarse de la elaboración de un plano para un cliente. Y en su fase final habiendo construido desde el dibujo podrá calificar e intervenir en la construcción de una obra basada en sus planos. Hollins también propone que podemos enseñar a otros con un enfoque integrativo. Esto significa que mostremos como un concepto encaja en una situación general. La riqueza de los conceptos económicos sería poco accesible para cualquiera de nosotros si no nos explican que la inflación determina porque hay alzas de precios cada año. O bien en esta misma línea podemos generar curiosidad de monitorear el tipo de cambio de una moneda si sabemos que eso determinará los recursos disponibles para nuestros gastos en un viaje al extranjero.

Los otros dos enfoques claves que el autor nos invita a experimentar son la colaboración y las preguntas guiadas. Como su nombre lo implica, en la colaboración todos somos maestros y alumnos a la vez. Se pretende la comparación de conocimientos adquiridos y las soluciones diseñadas en conjunto. Los aportes de todos son lo que enriquece el abordaje del problema. Y en el enfoque de preguntas guiadas, la idea es provocar la reflexión desde el inicio del problema buscando el descubrimiento por parte del alumno o los miembros del equipo. O bien, en medio del problema, las preguntas pueden servir para mantener al equipo enfocado como definir cuáles son los siguientes pasos a seguir. De esta forma se asegura siempre un progreso por parte de los participantes.

Cualquiera de los enfoques que utilicemos; debemos tener en mente que esta tarea es parte de nuestra trascendencia. Por lo que vale la pena invertir en tenerla como una de nuestras máximas prioridades.

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