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  • Miguel Angel Cardona

El poder de la gentileza y la discreción

Podemos pensar que como clientes tenemos derecho a exigir lo mejor en términos de servicio.

Al final, estamos pagando por recibir un producto o experiencia.

Sin embargo, creo que este pensamiento solo estaría parcialmente correcto.

Podemos exigir; pero lograremos más si sabemos pedir y mostrar empatía por los demás.

Al final, todos en algún momento somos proveedores de un servicio.

No estamos exentos a errores. Y sin duda, sabemos valorar cuando un cliente además de pedir aquello a lo que tiene derecho, lo hace de una forma constructiva y considerada.

Ayer pude ver estas ideas en acción y me causaron una gran impresión.

No me di cuenta cuando un pequeño insecto estaba en la mesa donde estábamos comiendo, dentro de un recipiente que contenía salsas embotelladas.

Mi esposa se paró un momento a hablar con el mesero sin que yo pudiera escuchar la conversación.

Acto seguido, el mesero vino a cambiar rápidamente la caja contenedora de las salsas.

Mi esposa después me explicaría que había notado al insecto y pidió el cambio del recipiente de manera proactiva. En ningún momento nuestra experiencia se vio afectada.

Ella reflexionaba que al estar sentados en una jardinera, el insecto pudo haberse acercado a la mesa de forma natural.

Si ella se hubiera quejado de forma visible ante el mesero o el gerente, se habría hecho el cambio igualmente pero a un costo más alto para el restaurante pues estaba lleno.

No había necesidad de generar una queja pues en realidad no habíamos sido afectados.

Pude notar la amabilidad del capitán y el reconocimiento a la consideración de mi esposa por la forma en la que pidió que se cambiara el recipiente.

El evento terminó con una inesperada cortesía de postre de parte del restaurante.

Mi esposa no buscaba eso de ningún modo.

Fue simplemente el hacer notar un aspecto de servicio de forma positiva y amable, lo que generó esa reacción que al final nos hizo sentir como clientes muy valorados.

Y al final, estamos seguros que volveremos a ese restaurante. Saben responder al poder de la gentileza y ellos mismos lo demuestran con su respuesta proactiva e igualmente amable.

Por eso, nunca hay que olvidar el poder que tiene el mostrarse considerado, atento, empático. Como clientes o como proveedores, podemos dar una excelente muestra de lo mejor de la sensibilidad que tenemos como seres humanos.

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Imagen de Sabine van Erp en Pixabay




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